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Ferias barriales en la zona sur porteña 2

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) presenta grandes contrastes. Una forma habitual de categorizarla es la división en dos zonas: la norte y la sur. En la primera se ubican los barrios donde viven los sectores de mayores ingresos, las familias de la clase media y alta como Palermo y Belgrano, o bien barrios de sectores donde reside la burguesía tradicional. No suelen existir quejas por la falta de servicios, salvo algunas cuestiones estructurales como las crónicas inundaciones de calles y veredas debido a obras insuficientes como las del arroyo Maldonado.

 

 

 

 

 

 

La zona sur, en cambio, es el lugar en que residen la mayoría de los sectores medios de menores recursos y la expresión actual de la clase obrera en la ciudad; señalemos que durante las primeras décadas del siglo pasado fue una zona donde se instalaron complejos fabriles y talleres. Es la zona desfavorecida por las políticas públicas de los gobiernos locales, por la que se reclama por obras de infraestructura, por mejores servicios de toda índole.

También alberga, históricamente, a las sucesivas oleadas de migrantes que fueron poblando la ciudad porteña; con anterioridad por italianos y españoles entre otras nacionalidades, de lo cual un barrio como La Boca es un índice de ello. En la actualidad lo es por los migrantes contemporáneos, cuyo modo habitual de resolver la carencia habitacional inicial es la recurrencia a vivir en las villas miseria. No es un hecho casual entonces que la mayoría de las villas miseria en la ciudad de BuenosAires se encuentren ubicadas en la zona sur, salvo la 31, conocida como la de Retiro.

 

 

 

 

 

 

Luego de la dictadura militar del año 1976, que erradicó a casi todas las villas ubicadas en la zona norte y ejecutó el mismo plan, fallido, con las de la zona sur, con la llegada del período democrático y las consecuencias de las políticas neoliberales implementadas en la región, las villas miseria y asentamientos fueron repobladss constantemente , luego de ser casi totalmente erradicadas como en el caso del Bajo Flores y Lugano.

 

 

 

 



En el presente la erradicación de las villas miseria ya no forma parte del discurso público. Aún gobiernos como el actual de la ciudad, el del PRO, tuvo que abandonar ese tipo de iniciativas..Sin mayores coherencias se avanza en la idea de la radicación de las villas, sea a través de obras de infraestructura o planes de vivienda que construyen complejos habitacionales en los mismos terrenos y van trasladando a los vecinos de las casillas a los flamantes departamentos, medidas que más allá de enunciados de funcionarios acerca de la bondad y eficacia de sus acciones, continúan sin resolver cuestiones de fondo como el hacinamiento crónico de sus habitantes, en mejorar la calidad de vida del entorno vecinal y de tomar iniciativas eficaces para avanzar en la integración urbana y poblacional de las villas miseria.
Quienes transitan la cotidianeidad de villas y barrios pueden dar cuenta de ello, así como también lo dan las irrupciones súbitas, en apariencia, de estallidos sociales como la violenta toma del Parque Indoamericano, cuya razón básica fue la carencia de vivienda, y otras acciones colectivas como respuesta a desalojos de viviendas o edificios tomados, que no tienen tanto registro mediático.

 

 

 

 

 

 

 

 

Además de recibir a las nuevas migraciones, las villas generaron diversos procesos culturales como la cumbia villera en la música, o algunas festividades importantes como en el caso de la migración boliviana.

 

 

 

 





Un fenómeno en red que no ha sido abordado es el del circuito local de ferias barriales, tal vez por razones como la de ser hechos zonales o parte de la cotidianeidad barrial. Lo que expresa esta actividad colectiva es que ante los cambios en las posibilidades laborales de la población durante las últimas décadas, en la que sectores no lograron insertarse en el mercado laboral formal, un recurso habitual suele ser el comercio minorista y la venta callejera, generando cambios en el paisaje urbano con la ocupación de veredas y espacios públicos, donde puede verse la oferta variada de productos manufacturados locales, como ropa o alimentos, hasta productos importados.

 

 

 

 

 

 


Como producto de estas iniciativas de la población, en la actualidad se puede ver en los centros comerciales una profusa cantidad de puestos de venta callejera o ambulante en esquinas y veredas frente a los negocios tradicionales, también surgen galerías comerciales en muchas zonas de tránsito intenso de peatones y medios de transporte publico. El funcionamiento de la feria de La Salada responde a estas premisas, cierto que con un desarrollo formidable. En la misma lógica, en la zona sur fue formándose una red de ferias barriales, cercanas o en los límites de las villas miseria, las cuales no sólo contribuyen a aliviar el costo de la canasta familiar, como reverso generan formas de ingreso económico para muchas familias que participan como vendedores o feriantes. A diferencia de la represión y desalojo de "los manteros", personas que vendían en una arteria turística como la callle Florida en el centro porteño, las ferias barriales, dada su ubicación, no recibieron presiones para erradicarlas, a pesar de que este tipo de actividades comerciales suele ser prestamente caracterizada como informal e ilegal.

 

 

 

 

 

 

Las ferias barriales no son la única modalidad de este tipo de comercio, otra variante consiste en ubicar los puestos en las veredas de los centros comerciales tradicionales, como en Constitución y Nueva Pompeya en la zona sur También se encuentran algunas ferias itinerantes con permiso municipal. O ferias multitudinarias eventuales y cíclicas como acontece en ocasión de las festividades religioso culturales. También acompaña los fines de semana en algunos parques o espacios públicos- En el caso de las colectividades boliviana y paraguaya, cada fin de semana en el Parque Indoamericano llegó a ser de caudal multitudinario, hasta que la trágica represión en diciembre del año 2010 terminó de forma violenta con esta presencia de sectores migrantes y sus modalidades colectivas en un espacio público porteño. También deben contabilizarse dentro o en los límites de las villas, la presencia constante de una suerte de "zonas comerciales" permanentes, como puede observarse en Av. Perito Moreno y Av. F. Cruz, o sobre la Av. Varela-

Durante los últimos años, las ferias barriales se consolidaron y expandieron de unos pocos puestos iniciales a ocupar varias cuadras dentro o al costado de las villas, con características locales en la distribución, y en general funcionan un día o dos por semana. Los sectores migrantes tienen gran protagonismo en estas actividades, lo cual es verificable, al constituirse en actores dinámicos cuando no promotores en estas redes comerciales alternativas, una de cuyas formas es materializada a través de este circuito de ferias barriales.

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